Hola a todas,
¿Cómo estuvo su semana y media? La mía llena de noticias, algunas no tan buenas, y resulta que mi inicio de año va a estar más atareado de lo que había anticipado. Lo bueno es que todavía tengo la motivación de año nuevo y que sigo deseándole a la gente feliz año aunque sea (no lo puedo creer) 23 de enero. El extraño caso del enero que se pasó rápido. En fin, a lo que venimos:
Como me dijo la otra vez la señora de las uñas, “en qué lío está metido Julio Iglesias, ¿no?” Yo me enteré de todo por televisión y leí el reportaje completo un poco después. Está súper bien documentado, explicado, y creo que está difícil creer que todo es un invento, como jura Iglesias. Además, leyéndolo resulta obvio que las acusasiones se salen de ser solo abuso sexual y pasan a ser casi trata. Todo más o menos bien hasta aquí, pero ¿adivinen qué? El reportaje se publicó el 13 de enero y cuatro días antes dos de las reporteras que lo firmaron habían sido despedidas. Sacar la exclusiva de tu carrera y qué te corran antes de que siquiera se publique. Excelente. Qué viva el periodismo.
Disfruté mucho esta crónica en n+1 magazine sobre lo que está pasando en Mineápolis. Entre otras cosas, me parece fascinante que una ciudad medio meh se haya convertido en el símbolo de la resistencia (Fascinante y no tanto porque Texas me ha hecho creer que la revolución no va a venir de las costas). El autor le atribuye esto a que Mineápolis no sea tan caro. En sus palabras, “when your main expense is a $400-a-month room in your punk house, you have time to organize,” pero leánla y juzguen ustedes.
Para cerrar in a lighter note, ¿cómo nos sentimos sobre las nominaciones del Óscar? Yo triste por Eva Víctor, feliz por Sinners y Fanning, pero aún más feliz con que a Richard Brody (el insoportable crítico de cine de The New Yorker) tampoco le gustó mucho Sentimental Value. Tiene razón mi amiga Calli con que una siempre puede contar con él para odiar algo, pero disfruté mucho su recuento de las nominaciones. Algo de encantador hay en leer a un hater siendo optimista. Según Brody, 2025 es el (otro) extraño caso de un año en el que lo que es popular se parece mucho a lo que es mejor, así que corran al cine (o a su sillón) a ver las que les faltan.
Gracias por leer hasta aquí. Nos leemos en una semana. Cualquier queja, comentario o defensa de Sentimental Value, a [email protected] 😬
