Hola amigas,
Disculpen la tardanza, espero que hayan tenido semanas mejores que las mías. Tuve unos días con mucho trabajo, ansiedad y algo de despair, que, no me importa lo que diga el diccionario, no es lo mismo que la desesperación.
Cuando busqué la traducción de despair esa fue la palabra que me salió, pero siento que la despeseración es activa; como que estás corriendo en la calle buscando agua, sentido, trabajo. Mientras que la palabra despair, lo que yo sentía, es pasiva; como quedarte viendo por viente minutos al cielo gris y los edificios feos del centro de San Antonio después de enviar un correo.
En fin, hoy hablando con una amiga nerd de los idiomas me explicó que aunque las dos palabras vienen de la misma raíz latina, desperer que sí es falta de esperanza, en francés hay dos palabras para esperanza; espoir y espérance, y que de ahí salen ambos pares de palabras; desperation y despair. Desesperación y desesperanza.
Desperanza, a eso me refería. Y supongo que es imposible mencionar la palabra desesperanza sin recomendar este texto de Hanif Abdurraqib, que no es reciente, pero es de lo mejor que leí en todo 2025.
Mi desesperanza combinada con ansiedad no eran una buena combinación para leer, pero esta semana las cosas se calmaron y, de hecho, se resolvieron de manera inesperada y pude leer más. Entonces estamos de vuelta, y ya hay hasta nuevo texto de Rachel Aviv, yei 🙂
Claro que mi estado anímico estaba relacionado con el estado del periodismo mundial. Por si viven debajo de una piedra (o fuera de my little corner of the world), hace dos semanas el Washington Post recortó 300 periodistas. Recomiendo 0/10 estar en el mismo mercado laboral que 300 periodistas del Washington Post, pero parece que el descalabre del periodismo se está llevando entre las patas a la crítica artística. Sobre esto, un texto de la ex crítica literaria del Post sobre el fin de las reseñas literarias y otro sobre como les pagaron a más de 2mil influencers para hypear a Cumbres Borrascosas (mientras los periodistas del entretenimiento están luchando por subsistir). Creo que ambos muestran lo que perdemos cuando tomamos recomendaciones de quienes se venden al mejor postor.
Lamento mucho lo que le están haciendo al Post porque siempre me ha gustado más su cobertura que la del Times. Aquí un texto que leí ahí hoy que me pareció fascinante; un comediante creó su propia línea falsa para que la gente reportara a sus vecinos a ICE. Luego graba las llamadas y las sube a TikTok. Échenle un ojo al video de una maestra de kinder que llamó para deportar a los papás de uno de uno de sus alumnos. Otro día en este país o en la Rusia comunista, quien sabe.
Para dejarles algo un poco más tranqui, hoy justamente le decía a mi amiga nerd de los idiomas que me animaría a tener un bebé si viviera en un país con algo de seguridad social, una salud universal que le sobre, no sé. Y me pareció súper interesante este texto sobre una mujer que vive y comparte hipoteca con otras tres parejas, y sobre como eso les ha permitido a todos distribuir labores de crianza y reproducirse sin tanto sacrificio. Híjole, ¿dónde firmo? ¿Alguien jala a una comuna?
Por último, yo sé que no pueden acceder a todo lo que envío porque son muchos medios diferentes y nadie puede pagarlos todos. Así que, les quiero compartir la existencia de Instapaper, Archive.Is y printfriendly. Confío en que usaran estos poderes con responsabilidad, porque tuvimos otras semanas que nos recordaron la importancia de pagar por periodismo. Igual sabe Dios, y la gente que me quiere, que si tuviera un dólar por cada amigo que he convencido de suscribirse a un medio, no sería millonaria, pero tendría al menos cinco dólares (y contando).
Un abrazo para su desesperanza,
¡Nos leemos pronto!
Gina
PD: Les estoy fallando con enviar textos en español, entonces si tienen una revista, o medio que les guste mucho por favor, échenmelo. Nexos no cuenta.